Por qué compartir contenidos en internet

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Lo de que hay que compartir es una frase que habrás escuchado desde pequeño. Los niños son egoístas por naturaleza y hay que inculcarles estos valores para que los hagan suyos. Seguramente te habrán contado más de una vez el cuento de “La sopa de piedra” pero por si acaso no es así, voy a tratar de contártelo yo sin alargarme demasiado:

Érase una vez un monje que estaba tratando de hacer una colecta por una región en la que los habitantes tenían fama de tacaños. Al no conseguir que le dieran nada comentó a unos campesinos:

 — Bueno, pues como ha llegado la hora de comer voy a preparar una deliciosa sopa de piedra.

 Los campesinos no pudieron sino reírse del viejo pensando que estaba loco pero entonces, éste les dijo:

— ¿De qué se ríen ustedes? ¿Es que no han probado la sopa de piedra? Pues yo voy a preparar una ahora mismo y les demostraré que está buenísima.

 Ni corto ni perezoso, cogió del suelo una piedra de buen tamaño y tras limpiarla concienzudamente dijo:

 — Claro, que para poder hacer mi sopa necesitaría un buen caldero y un poco de agua sobre la lumbre.

 Entonces los campesinos, muertos de curiosidad, le pidieron que los acompañara al interior de la casa y le proporcionaron lo que pedía. El monje metió la piedra en el agua caliente y tras remover durante un rato probó el brebaje:

 — ¡Hum! Está muy buena— dijo. — Pero evidentemente estaría mejor si tuviera un poco de sal.

 Muy bien dispuesta, la dueña de la casa corrió a proporcionarle la sal. El monje siguió removiendo y volvió a probar. Para entonces se había corrido la voz y ya eran varios los curiosos del pueblo que habían acudido a la casa para presenciar el milagro de hacer una rica sopa de piedra.

 — Mucho mejor, pero si además pudiera echarle una patata y un poco de zanahoria, estaría aún más sabrosa.

 Uno de los aldeanos fue rápidamente a su casa para traerle al monje una patata, y otro hizo lo mismo y volvió con un manojo de zanahorias. Cuando el monje volvió a probar la comida exclamó:

 — ¡Buenísimo! Lástima que no tengamos unas judías para que la sopa sea perfecta.

 — Yo tengo unas judías en mi huerto.— dijo un labriego. — Ahora mismo se las traigo.

 Al cabo de un rato, cuando las judías habían estado cocinándose el tiempo suficiente, el monje procedió a repartir la sopa entre todos los presentes:

 — ¡Está realmente deliciosa! — dijeron todos asombrados.

  Al escuchar este cuento puedes pensar:

 — “¡Qué ilusos! Ya no se trataba de una sopa de piedra, sino que todos habían colaborado de alguna manera aportando ingredientes para que estuviera más sabrosa”.

 Es cierto. Pero yo me pregúnto, ¿Qué importa que todos hubieran tenido que colaborar? Lo importante es que el resultado de sus acciones tuvo como fruto una buena comida que todos pudieron disfrutar, ¿No te parece?

 Yo creo que ahí está la clave. Cuando compartimos una información, una experiencia o un contenido en internet, podemos hacerlo desinteresadamente (para ayudar a los receptores del mismo y darles algo que les pueda interesar), o por propio interés (para desarrollar nuestra marca personal). Pero en último término, todos vamos a salir beneficiados.

 No me estoy refiriendo sólo a que compartas el contenido de tu blog. Eso seguro que ya lo haces con objeto de conseguir tráfico a tu web. No, me refiero también a compartir contenido ajeno. No seas egoísta. Internet es una ventana enorme abierta al mundo y mirando por ella puedes encontrar ingentes cantidades de contenidos interesantes. Haz una labor previa de curación de contenidos y comparte aquello que es valioso para ti y crees que también puede serlo para los demás. ¿Te he convencido? Para terminar de hacerlo, te diré algunos de los beneficios que puedes obtener por actuar de esta forma:

 BENEFICIOS DE COMPARTIR CONTENIDO

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  1.  Conseguir reciprocidad. Trata a los demás como quieres que te traten a ti. Si todo el mundo hace caso de esta consigna, seguramente los autores del contenido que compartes estarán encantados de compartir el tuyo si es suficientemente interesante.
  2.  Establecer contactos. Esa misma reciprocidad puede llevarte a la larga a establecer contactos duraderos con personas a las que no hubieras conocido de no ser por la red.
  3.  Granjearte una buena reputación online. O lo que es lo mismo, mejorar tu marca personal. Si compartes contenidos interesantes, puedes llegar a ser considerado por los demás como un experto en determinadas materias, y eso puede hacer que recurran a ti en caso de necesidad.

 Como ves, todo son ventajas. Así que sólo te falta ponerte a compartir. ¿Que cómo? Pues existen muchas formas, aquí van algunas:

DISTINTAS MANERAS DE COMPARTIR CONTENIDOS INTERESANTES

  • En redes sociales: son multitud las redes sociales que exiten hoy en día. Todas ellas te dan la posibilidad de compartir contenidos: Puedes dar +1 en google plus, recomendar en linkedin, repinear en pinterest, dar a favoritos en youtube, retuitear en twitter… tú eliges.
  • Enlazando en tu blog o web: ya sabes que esos enlacer pueden ser “dofollow” o “nofollow” según quieras traspasar o no parte de tu autoridad a la web en cuestión.
  • Comentar en la fuente de la publicación: en este caso no se trata de una acción de compartir propiamente dicha, pero puede ayudar mucho al autor del contenido puesto que propicia la generación de conversación sobre el tema y estimula la participación de otros internautas.

   Así que ya sabes, ten en cuenta la cita de la película “La lista de Schindler” que figura al comienzo de esta entrada, y lánzate a compartir contenidos en la red. Pero eso sí, con criterio y sin saturar al personal. Para empezar puedes hacer lo propio con este post, ¿Lo compartes?